LA PRÁCTICA
Con
la práctica, experimentación o vivencia de cualquiera de las obras que he
entregado a la humanidad, el practicante lograría, es obvio, la emancipación
psicológica.
Existen
gentes que hablan maravillas sobre la reencarnación, la Atlántida, la Alquimia,
el Ego, el desdoblamiento astral y ante el mundo exterior son expertos en estas
materias, pero esto solamente es estar intelectualmente informado. En el fondo,
estas personas no saben nada y a la hora de la muerte, estos expositores quedan
nada más que con conocimientos almacenados en la memoria, que en el más allá no
les sirven para nada porque siguen con la conciencia dormida.
Si
uno está únicamente embotellado en teorías, si no se ha realizado nada
práctico, si no se ha hecho conciencia de lo que he enseñado en los libros, si
dejamos el conocimiento en la memoria, se puede decir que hemos perdido el
tiempo miserablemente.
La
memoria es el principio formativo del Centro Intelectual. Cuando una persona
aspira a algo más, cuando alguien mira a través de las limitaciones del
subconsciente y ve aquello que tiene depositado en la memoria, y analiza o
medita sobre el último acontecimiento o enseñanzas de un libro esotérico,
entonces esos valores pasan a la fase emocional del mismo Centro Intelectual.
Cuando se quiere conocer la honda significación de dichos conocimientos, y la
persona se entrega de lleno a la meditación, obviamente tales conocimientos
pasan al Centro Emocional propiamente dicho y se llegan a sentir en el fondo
del alma.
Cuando
se han vivenciado limpiamente los conocimientos
los valores cognoscibles de la esencia-, entonces, por último, quedan
depositados en la conciencia y ya no se pierden jamás. La esencia viene a
quedar enriquecida con los mismos.
Ahora
comprenderemos cuál es la forma de volver conscientes los conocimientos gnósticos
que he entregado en los libros que he escrito anteriormente y en éste también.