EL ESTÓMAGO MENTAL
Como
lo estudiamos en el anterior capítulo, sabemos que existen tres clases de
alimentos; los relacionados con la respiración, con los alimentos propiamente
dichos y con las impresiones.
La
digestión de los alimentos trae como resultado la asimilación de principios
vitales para la sangre. El resultado de la respiración es la asimilación del
oxígeno tan valioso para la vida humana. La asimilación o digestión de las
impresiones, trae como resultado la absorción de energía más fina que las otras
dos.
Los
cinco sentidos corresponden a las impresiones. Existen dos tipos de
impresiones: agradables y desagradables.
El
ser humano necesita saber vivir, pero para ello, se tiene que aprender a
digerir y transformar las impresiones y esto es vital para la comprensión.
Tenemos
que transformar las impresiones si de verdad se quiere saber vivir. Todas las
impresiones que llegan a la mente tienen Hidrógeno 48. Lastimosamente, el ser
humano vive mecánicamente. El hombre puede transformar el Hidrógeno 48 en 24
para fortalecer los chakras, el 24 en 12 para fortalecer la mente y el 12 por 6
para fortalecer la voluntad.
En
la actualidad se necesita transformar la mente, pasar a un nuevo nivel mental o
si no, las impresiones seguirán llegando a los lugares equivocados de siempre.
La gente cree poder ver las cosas desde diferentes ángulos y que es soberana,
pero, no se dan cuenta que la mente humana está limitada por los preconceptos y
prejuicios.
En
estos tiempos modernos hay que transformar el aparato mental, hay que ser
diferentes y distintos. Se hace urgente y necesario la fabricación de un
aparato intelectual superior, adecuado para transformar y digerir las
impresiones.
Así
como el aparato digestivo tiene un estómago para que puedan ser asimilados los
alimentos, y así como el sistema respiratorio tiene pulmones para asimilar el
oxígeno, el hombre máquina deberá crear un estómago mental -no se vaya a
confundir o a interpretar como uno físico-.
Antes
de digerir las impresiones hay que transformarlas. La Enseñanza gnóstica
permite y facilita la creación de dicho estómago, para hacer del animal
intelectual algo distinto.
La
necesidad de transformación no puede nacer sin haber comprendido tal necesidad,
esta comprensión brota al tener el Conocimiento gnóstico.
Cuando
se piensa distinto y positivamente de las personas, es señal de que se está
cambiando. Hay que dejar de ser lo que somos para ser lo que no somos. Uno
tiene que perderse para sí mismo. El resultado de todo esto es la aparición de
alguien que no es uno.
En
el camino de la transformación de las impresiones hay que ser sincero consigo
mismo y no hay que persuadirse. En un principio, aparece en uno la
justificación, pero hay que estudiar que tal justificación puede ser fruto del
amor propio.
Hay
que descubrir las causas y los motivos de las actuaciones tenidas ante las
impresiones. Cuando se transforman las impresiones todo se vuelve nuevo.
Sólo
los Maestros de la Fraternidad Oculta pueden transformar inmediatamente las
impresiones, mientras que las máquinas humanas no las transforman.
El
hombre consciente puede modificar las situaciones dadas por las impresiones
pasadas, presentes y futuras. Si las personas no son capaces de transformar las
circunstancias, seguirán siendo juguete de ellas y de los demás.
La
vida tiene un objeto y es el de un mundo superior; las Enseñanzas gnósticas
enseñan a vivir un mundo superior, a vivir en una humanidad solar e inmortal.
Si uno no aceptara un mundo superior, la transformación no tendría sentido, eso
es obvio.
La
mente, como ahora se encuentra, no sirve para nada. Se necesita organizarla,
remodelarla, amueblarla, etc., es decir, ponerla en un nivel intelectual
superior.
Para
poder transformar las impresiones hay que reconstruir la escena tal como
sucedió y averiguar qué fue lo que más nos hirió. Si no hay digestión de
impresiones no se tendrán alimentos, y si no hay alimentos, los cuerpos
existenciales del Ser languidecerán.
El
yo está gobernado y se nutre con el Hidrógeno 48. Cada día, cada hora, viven
naciendo nuevos yoes. Por ejemplo: los mosquitos nos molestan, la lluvia
también, etc., existe siempre una suma y resta de yoes.
Las
buenas impresiones también deben ser transformadas. Si se han tendido durante el
día tres impresiones que hayan afectado el estado de ánimo, éstas deberán por
la noche ser estudiadas y transformadas utilizando un planteamiento ordenado.
Cada yo está ligado con otros y están asociados. Los yoes se conjugan para
formar la misma escena.
Hay
que ser analíticos y juiciosos para transformar las impresiones, para que por
ende aparezcan nuevas facultades. Cuando las personas no se transforman siguen
teniendo un estado vergonzoso y ridículo. Al no haber digestiones se está
involucionando.