LA COMPRENSIÓN
En ese mundo, en el de la comprensión, todo es abstracto y
aparentemente incoherente. Esto de la incoherencia es cuando se dan los
primeros pasos en el mundo de la comprensión.
La mente y el universo psicológico se encuentran en un gran caos y
por eso no hay concatenación de ideas, sentimientos, etc.
En los 49 niveles del subconsciente se encuentran gran cantidad de
archivos con poderosa información, pero, lastimosamente, en desorden y
anarquía.
Cuando se trabaja en el mundo de la comprensión, las imágenes y
palabras surgen en forma de koanes.
En los primeros trabajos sobre la comprensión de los defectos se
hace necesaria la ayuda del sueño. En esta acción comprensiva se llega a
niveles confusos, donde las imágenes no tienen coherencia y donde el color aún
no posee nitidez, es decir, no posee mucho brillo.
Uno de los principales obstáculos en la comprensión de un defecto
es el de no poder fijar el elemento psicológico en estudio, porque la mente
tiende a la distracción.
En el mundo de la comprensión, cuando se trata de trabajar sobre un
yo, todo se toma oscuro, no se puede ver absolutamente nada y la conciencia
pierde, por momentos, su lucidez, cayendo rápidamente en la fascinación.
La corriente de pensamientos y sentimientos es óbice para llegar a
comprender un defecto.
Al nosotros querer comprender un yo, caemos en un vacío oscuro, en
una especie de amnesia en la que no sabemos qué es lo que estamos haciendo,
quiénes somos y dónde estamos.
La fuerza de Eros y la Energía Creadora son los ayudantes más
perfectos para la comprensión.
La Energía Creadora, transmutada o sublimada durante la magia
sexual -sin eyaculación de la entidad del semen-, abre los 49 niveles del
subconsciente, haciendo salir de ellos todos los yoes que tenemos escondidos.
Estos agregados psíquicos surgen en forma de drama, comedia, película y a
través de símbolos y parábolas.