IMAGINACIÓN
Para el sabio imaginar es ver. La imaginación es el translúcido del
alma.
Para lograr la imaginación se necesita aprender a concentrar el
pensamiento en una sola cosa. Aquél que aprende a concentrar el pensamiento en
una sola cosa, hace maravillas y prodigios.
El gnóstico que quiera alcanzar el Conocimiento Imaginativo debe
aprender a concentrarse y saber meditar. El gnóstico debe provocar el sueño
durante la práctica de meditación.
La meditación debe ser correcta. La mente debe ser exacta. Se
necesita el pensamiento lógico y el concepto exacto, a fin de que los sentidos
internos se desarrollen absolutamente perfectos.
El gnóstico necesita mucha paciencia, porque cualquier acto de
impaciencia le lleva al fracaso.
En el camino de la Revolución de la Dialéctica se necesita
paciencia, voluntad y fe absolutamente consciente.
Un día cualquiera, entre sueños, surge durante la meditación un
cuadro lejano, un paisaje, un rostro, un número, un símbolo, etc., ésta es la
señal de que ya se está progresando.
El gnóstico se eleva poco a poco hacia el Conocimiento Imaginativo.
El gnóstico va rasgando el velo de Isis poco a poco.
El que despierta la conciencia ha llegado al Conocimiento
Imaginativo y se mueve en un mundo de imágenes simbólicas.
Aquellos símbolos que
veía cuando soñaba, cuando trataba de comprender el ego durante la meditación,
ahora los ve sin soñar; antes los veía con la conciencia dormida, ahora se
mueve entre ellos con conciencia de vigilia, aunque su cuerpo esté
profundamente dormido