INSPIRACIÓN
Al llegar al Conocimiento Imaginativo, el gnóstico ve los símbolos,
pero no los entiende..., comprende que toda la naturaleza y el ego son una
escritura viviente que él no conoce. Necesita entonces, elevarse al
Conocimiento Inspirado para interpretar los símbolos sagrados de la naturaleza
y el lenguaje abstracto del ego.
El Conocimiento Inspirado nos confiere el poder de interpretar los
símbolos de la naturaleza y el lenguaje confuso del ego.
La interpretación de símbolos es muy delicada. Los símbolos deben
ser analizados fríamente, sin superstición, malicia, desconfianza, pero
orgullo, vanidad, fanatismo, prejuicios, preconceptos, odio, envidia, codicia,
celos, etc., ya que todos esos factores son del yo.
Cuando el yo interviene traduciendo a interpretando símbolos,
entonces altera el significado de la escritura secreta y el de la orientación
que nos quiere dar simbólicamente el Ser sobre nuestro estado psicológico
interior.
La interpretación debe ser tremendamente analítica, altamente
científica y esencialmente mística. Hay que aprender a ver y a interpretar en
ausencia de la catexis suelta -el ego, el mí mismo-.
Hay que saber interpretar los símbolos de la naturaleza y los de la
catexis ligada, el Ser, en ausencia absoluta del yo. Empero, se debe
multiplicar la auto crítica, porque cuando el yo del gnóstico cree que sabe mucho,
entonces se siente a sí mismo infalible y sabio, y hasta supone que ve e
interpreta en ausencia del yo.
Hay que saber interpretar basándonos en la Ley de las Analogías
Filosóficas, en la Ley de las Correspondencias y en la Kábala Numérica.
Nosotros recomendamos «La Cábala Mística» de Dion Fortune y mi libro titulado
«Tarot y Kábala», estudiadlos.
Aquél que tiene odios, resentimientos, celos, envidias, orgullo,
etc., no logrará elevarse hasta el Conocimiento Inspirado.
Cuando nos elevamos al Conocimiento Inspirado, entendemos y
comprendemos que la acumulación accidental de objetos no existe. Realmente,
todos los fenómenos psicológicos de la naturaleza y de todos los objetos, se
hallan íntimamente ligados orgánicamente entre sí, dependiendo internamente unos
de otros y condicionándose entre sí mutuamente. Realmente, ningún fenómeno
psicológico y de la naturaleza, puede ser comprendido integralmente si lo
consideramos aisladamente.
Todo está en incesante movimiento, todo cambia, nada está quieto.
En todo objeto existe la lucha interna. El objeto es positivo y negativo a la
vez. Lo cuantitativo se transforma en cualitativo.
El Conocimiento Inspirado nos permite conocer la interrelación
entre lo que ha sido, lo que es y lo que será.
La materia no es sino energía condensada. Las infinitas
modificaciones de la energía son absolutamente desconocidas, tanto para el
Materialismo histórico como para el Materialismo dialéctico.
Energía es igual a masa por la velocidad de la luz al cuadrado.
Nosotros, los gnósticos, nos apartamos de la lucha antitética que existe entre
la Metafísica y el Materialismo dialéctico. Esos son los dos polos de la
ignorancia, las dos antítesis del error.
Nosotros vamos por otro camino, somos gnósticos, consideramos la
vida como un todo. El objeto es un punto en el espacio que sirve de vehículo a
determinadas sumas de valores.
El Conocimiento Inspirado nos permite estudiar la íntima relación
existente entre todas las formas, los valores psicológicos y la naturaleza.
El Materialismo dialéctico no conoce los valores, sólo estudia el
objeto. La Metafísica no conoce los valores, ni tampoco conoce el objeto.
Nosotros, los gnósticos, nos apartamos de las dos antítesis de la
ignorancia y estudiamos al hombre y a la naturaleza integralmente, buscando la
Revolución integral.
El gnóstico que quiere llegar al Conocimiento Inspirado, debe
concentrarse profundamente en la música. La Flauta Mágica, de Mozart, que nos
recuerda una iniciación egipcia; las Nueve Sinfonías de Beethoven y muchas
otras grandes composiciones clásicas, entre ellas, el Parsifal de Wagner, nos
elevarán al Conocimiento Inspirado.
El gnóstico, concentrado profundamente en la música, deberá
absorberse en ella como la abeja en la miel, producto de todo su trabajo.
Cuando ya el gnóstico
ha llegado al Conocimiento Inspirado, debe entonces prepararse para el
Conocimiento Intuitivo