LA AUTO IDEA
Información
intelectual e ideas ajenas no es vivencia. Erudición no es experimentación. El
ensayo, la prueba, la demostración exclusivamente tridimensional, no es
unitotal.
Opiniones,
conceptos, teorías, hipótesis, no significan verificación, experimentación,
conciencia plena sobre tal o cual fenómeno.
Tiene
que existir alguna facultad superior a la mente, independiente del intelecto,
capaz de darnos conocimiento y experiencia directa sobre cualquier fenómeno.
Sólo
libertándonos de la mente podemos vivenciar de verdad eso que hay de real,
aquello que se encuentra en estado potencial tras cualquier fenómeno.
El
mundo es tan solo una forma ilusoria, que se disolverá inevitablemente al final
del Gran Día Cósmico.
Mi
persona, tu cuerpo, mis amigos, las cosas, mi familia, etc., son en el fondo,
eso que los indostaníes llaman "maya", la ilusión; formas mentales
vanas que tarde o temprano se reducirán a polvareda cósmica.
Mis
afectos, los seres más queridos que nos rodean, etc., son simples formas mentales
que no tienen existencia real.
El
dualismo intelectual tal como el placer y el dolor, las alabanzas y el
vituperio, el triunfo y la derrota, la riqueza y la miseria, constituyen el
doloroso mecanismo de la mente.
No
puede existir la auto idea y la verdadera felicidad dentro de nosotros,
mientras seamos esclavos de la mente.
Nadie
puede desarrollar la auto idea mientras sea esclavo de la mente. Eso que es lo
Real no es cuestión de suposiciones librescas o de ideas ajenas, sino de la
experiencia directa.
Quien
se libera del intelecto puede experimentar y sentir un elemento que transforma
radicalmente.
Cuando
nos libertamos de la mente, ésta se convierte en un vehículo dúctil, elástico y
útil, mediante el cual nos expresamos.
La
Lógica superior nos invita a pensar que emanciparse de la mente equivale, de
hecho, a despertar conciencia, a terminar con el automatismo.
Pero,
vamos al grano: ¿Quién o qué es lo que debe zafarse de las mortificantes ideas
ajenas? Resulta obvio contestar a estos interrogantes diciendo: ¡La conciencia!
Eso que hay de alma dentro de nosotros, es lo que puede y debe liberarse.
Las
ideas ajenas de la pseudo literatura sólo sirven para amargarnos la existencia.
La felicidad auténtica sólo es posible cuando nos emancipamos del intelecto.
Empero,
debemos reconocer que existe un inconveniente mayúsculo para esa anhelada
liberación de la conciencia, quiero referirme al tremendo batallar de las
antítesis.
La
Esencia o Conciencia vive, desgraciadamente, embotellada entre el aparatoso
dualismo intelectivo de los opuestos: si y no, bueno y malo, alto y bajo, mío y
tuyo, gusto y disgusto, placer y dolor, etc.