LA REVOLUCIÓN DE LA DIALÉCTICA
El
monoteísmo siempre conduce al antropomorfismo -idolatría-, originando, por
reacción, el ateísmo materialista; por ello preferimos el politeísmo.
No
nos asusta hablar sobre los principios inteligentes de los fenómenos mecánicos
de la naturaleza, aunque nos califiquen de paganos.
Somos
partidarios de un politeísmo moderno fundamentado en la Psicotrónica.
Las
doctrinas monoteístas conducen, en última síntesis, a la idolatría. Es
preferible hablar de los principios inteligentes que no conducen, jamás, al
materialismo.
El
abuso del politeísmo conduce a su vez, por reacción, al monoteísmo.
El
monoteísmo moderno surgió del abuso del politeísmo.
En
la Era de Acuario, en esta nueva etapa de la Revolución de la Dialéctica, el
politeísmo debe ser esbozado psicológicamente en forma trascendental, y además
debe ser planteado inteligentemente.
Hay
que hacer un planteamiento muy sabio con un politeísmo monista, vital e
integral. El politeísmo monista es la síntesis del politeísmo y del monoteísmo.
La variedad es la unidad.
En
la Revolución de la Dialéctica, los términos bien y mal no se emplean, como
tampoco los de evolución e involución, Dios o Religión.
En
estos tiempos caducos y degenerados se hacen necesarias la Revolución de la
Dialéctica, la Auto dialéctica y una Nueva Educación.
En
la Era de la Revolución de la Dialéctica, el arte de razonar debe ser manejado
directamente por el Ser, para que sea metódico y justo. Un arte de razonar
objetivo dará el cambio pedagógico e integral.
Todas
las acciones de nuestra vida deben ser el resultado de una ecuación y de una
fórmula exacta, para que puedan surgir las posibilidades de la mente y los
funcionalismos del entendimiento.
La
Revolución de la Dialéctica tiene la clave precisa para crear una mente
emancipada, para formar mentes libres de condicionamientos, libres del concepto
de la opción, uni-totales.
La
Revolución de la Dialéctica no son normas dictatoriales de la mente.
La
Revolución de la Dialéctica no busca atropellar la libertad intelectual.
La
Revolución de la Dialéctica quiere enseñar cómo se debe pensar.
La
Revolución de la Dialéctica no quiere enjaular o encarcelar al pensamiento.